La donación

bolsas

 

Cuando una persona pierde sangre en gran cantidad por un accidente o una operación, o tiene problemas de salud, puede que sea necesario que reciba una transfusión. Sin embargo, dado que la sangre humana es una sustancia que actualmente no se puede sintetizar, es necesario extraerla de otra persona, es decir, un donante de sangre.

La donación de sangre se produce cuando a una persona voluntariamente le extraen sangre, para ser elaborada y utilizada para transfusiones o se hace en medicamentos por un proceso llamado fraccionamiento.

En una donación se extraen 450 ml de sangre, más otros 30/40 ml que servirán para las posteriores pruebas de laboratorio para determinar el grupo sanguíneo y la calidad y salubridad de la sangre. Los últimos análisis de laboratorio son fundamentales porque evitan la transmisión de enfermedades por transfusión sanguínea.

La donación de sangre es exclusiva para personas mayores de 18 años, que pesen más de 50 kg y que, evidentemente, gocen de buena salud.

Un punto importantes es que el donante no debe estar en ayunas.

En cuanto a la capacidad de donación, las recomendaciones son que pueden donar cada tres meses los hombres y cada cuatro las mujeres. 

Tanto si es la primera vez como una posterior, el procedimiento es básicamente el mismo siempre: si el individuo supera el peso mínimo (50 kg), se le mide la tensión y, si es adecuada, se le mide la hemoglobina (con un pinchazo en el dedo para extraer un poco de sangre), a fin de comprobar que no haya anemia. Si las tres mediciones tienen un resultado positivo, se procede a inyectar en el brazo la aguja de la bolsa de recolección y almacenaje de sangre, que es de un solo uso, para prevenir posibles contagios por re-utilización de materiales.

Tras haber donado, la bolsa se somete al proceso de tipaje de la sangre, a través del cual se identifica el grupo sanguíneo del donante.

Tras una primera clasificación, la bolsa pasa al laboratorio de fraccionamiento, y allí se somete a un proceso de centrifugado, que permite la separación de cada uno de sus componentes (plasma, glóbulos rojos y plaquetas).

Los laboratorios de serología e inmunología serán los últimos recorridos realizados por nuestra sangre. Es aquí donde la sangre es analizada para descartar enfermedades.

A partir de allí, y solo tras haber pasado los más severos controles de seguridad, la sangre estará en condiciones de servir a un posible receptor.